Presentándose a concurso I: El manuscrito

Si has llegado hasta esta entrada pueden darse dos opciones; o eres un gran fan de nuestra página (nosotros también te queremos) o en algún momento te has planteado el presentarte a un concurso literario. Y como algo nos dice que la segunda opción es la tuya vamos a darte un par de consejos para presentarte a estos certámenes.

Antes de nada una pequeña advertencia: seguir nuestros consejos no implica ganar. Si fuese así estaríamos viviendo de nuestros premios, y por desgracia no es el caso.

Una vez aclarado esto y terminado el prefacio, es hora de empezar con esta primera parte de consejos. Hoy vamos a hablaros del manuscrito. ¿Por qué? Pues básicamente porque es vuestro pequeño campeón el que tendrá que ganar el concurso, vuestro trabajo terminó en el momento en que pusisteis punto y final (esto no es exactamente así como veremos más adelante, pero por ahora creéroslo).

El manuscrito (no os fiéis de la imagen) será un documento escrito con caligrafía, márgenes e interlineado concretos. ¿Cuáles? Esos dependen del concurso, pero normalmente suele ser:
  • Arial 12 / Timen New Roman 12
  • Márgenes laterales de 3cm y superior e inferior de 2,5cm.
  • Interlineado doble 
La semana que viene os presentaremos en las funcionalidades básicas del word 2013 cómo hacer esto.

La temática del manuscrito así como su extensión serán algo que dependerán del concurso al que queráis presentaros, lo que nos lleva al punto más importante del que queríamos hablaros hoy. ¿Creo un manuscrito para el concurso o elijo un concurso para mi manuscrito?

Cada uno es libre de hacer lo que crea más conveniente, pero nuestro consejo es que elijáis el concurso después de tener el manuscrito, y ahora os ponemos las razones:

- No tendréis que preocuparos por límites de tiempo y las prisas que ello implica.
- Podréis dedicaros a escribir lo que os gusta sin restricciones.
- No tendréis que sacrificar la calidad de vuestro escrito en pos de cumplir los plazos.

En definitiva ganáis libertad y libraros de gran parte del estrés que implica un concurso. ¿Y si luego no hay ningún concurso que se adapte a mi manuscrito?

Bien, hemos llegado al punto que da nombre a esta entrada (por fin). Como bien sabéis el escrito para por varias fases de edición antes de que podamos darlo por terminado (y unas cuantas más si luego consigues publicarlo), de modo que si de verdad queréis presentaros a un concurso sin tener que escribir algo solo y exclusivamente para ese concurso, valga la redundancia, vuestra única opción es adaptar el manuscrito durante las últimas revisiones. ¿Por qué no hacerlo al principio? Si cambiáis los pilares de vuestra historia antes de crearla, por supuesto el resultado no será el mismo, pero también os arriesgáis a que no os guste lo que estáis haciendo.

Escribir es una ardua tarea que rara vez se ve debidamente compensada. Al menos deberíamos poder escribir lo que nos guste sin restricciones; si ya más tarde queréis probar suerte en un concurso pues habrá que adaptarse a las condiciones del mismo, no hay más remedio. Pero recordad que primero se escribe y después se gana el concurso. Mucha suerte.
John Dalfour

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